Pranas Chile: Un Poco de Historia
Toda historia tiene múltiples puntos de inicio posibles, ninguno más verdadero que otro. Elegir uno es siempre un acto arbitrario, una decisión narrativa más que un hallazgo objetivo. Para no hacer de esto un relato novelesco gigante, comenzaremos en 2007.
Los Inicios: Traducción y Comunidad
En 2007, Carolina Letelier e Ítalo Latorre, en medio del estudio de psicología en la universidad, descubrimos la terapia narrativa casi por casualidad. Nos atrapó abriendo nuevas posibilidades para la comprensión de nuestras vidas y de nuestro trabajo, dándonos cuenta de que invertía, cuestionaba y desestabilizaba prácticamente todo lo que habíamos estado estudiando los últimos cinco años de carrera.
Desde ese momento nos involucramos con mucho entusiasmo en la lectura de todos los textos que caían a nuestras manos en castellano—textos traducidos por Gedisa y Paidós. Cuando se nos agotaron estos, vimos que en inglés había muchísimo más y nos lanzamos a la tarea de aprender inglés (porque algunas nociones teníamos, pero básicas) con tal de poder leer y acceder a más saberes de la narrativa.
Con sorpresa nos encontramos con que entendíamos mejor los textos en inglés que los textos en castellano, y decidimos trabajar en la traducción de textos mientras creábamos una comunidad virtual latinoamericana—que luego se convirtió en iberoamericana—de prácticas narrativas, entendiendo que era muy difícil encontrar gente que supiera terapia narrativa en ese entonces.
Luego nos empezamos a juntar con personas, ya no virtualmente. Marcela Estrada, una colega, nos presentó a otras colegas interesades en Harlene Anderson y la aproximación colaborativa. Así empezamos a conversar con personas que estaban interesadas en explorar cómo estas metáforas que no estructuran la vida desde jerarquías fijas ni patologizan la identidad le daban forma a nuestras conversaciones terapéuticas.
Traducción Situada: Del Idioma al Territorio
Rápidamente nos dimos cuenta de que no solamente necesitábamos traducir los textos como tradicionalmente se hace, de un idioma a otro, sino empezar un trabajo de traducción situada, política, al contexto local. Y Pranas Chile, desde sus inicios, se transformó en un lugar en el que nos preguntamos cómo se verían las prácticas narrativas creadas en Australia y Nueva Zelanda en nuestro territorio, con nuestro lenguaje, con nuestras expresiones, con nuestros saberes locales (con las manos de trabajadoras y trabajadores que no son blancos europeos, con el olor del pastel de choclo recién salido del horno, con la textura crujiente de la marraqueta compartida en la mesa, con los sabores y rituales de comidas que sostienen comunidad).
Creamos Pranas Chile en 2009—Prácticas Narrativas Santiago de Chile—que es el lugar en el que vivíamos y seguimos pasando la mayor parte de nuestras vidas. Las personas nos empezaron a preguntar si íbamos a hacer algún tipo de formación o cursos, y respondiendo a eso hicimos nuestro primer curso de terapia narrativa, donde asistieron cinco personas. Nos llenamos de emoción. Y desde ahí, una larga historia de formaciones.
Australia y el Giro Político
En 2011, Ítalo Latorre partió a Australia a estudiar el diplomado del Dulwich Centre. No muy a gusto con la experiencia que estaba teniendo en algunos ámbitos de la estructura de ese curso, decidió renunciar y se vinculó con Narrative Practices Adelaide, centro que fundó Michael White luego de renunciar al Dulwich Centre, junto a Maggie Carey, Shona Russell y Rob Hall. Ahí no solamente encontró formación, sino también un espacio político, ético y de acompañamiento más allá de lo meramente académico.
A una de estas formaciones intensivas me sumé, y también me formé en el mismo lugar. Al regresar a Chile, hicimos nuestro primer diplomado internacional junto con las personas de Narrative Practices Adelaide y, en ese entonces, con el colectivo de México. Ese mismo año hicimos el diplomado también en Lima, Perú.
Expansión Rizomática
Al volver de Australia, algo había cambiado. Muy sorpresivamente, nos empezaron a invitar y hemos hecho más de treinta versiones de diplomado internacional a lo largo de todos estos años, en distintos países del mundo: Argentina, Perú, Colombia, México, Estados Unidos, España, Finlandia. Con seminarios, clases, encuentros y trabajo comunitario y terapéutico.
Formamos Pranas Chile Ediciones con la intención de traducir los libros de Michael White en colaboración con Casa Tonalá. Y lo que fue una iniciativa para vincular vidas en torno a estas ideas se ha transformado en un estilo de vida y una forma de vincularnos y de encontrarnos con personas, comunidades maravillosas, compañeras y compañeros haciendo iniciativas muy poderosas y esperanzadoras, vinculades a los activismos sociales y políticos de los que hemos aprendido muchísimo.
Desde entonces, hemos trabajado con centenares de estudiantes y con otras tantas personas en contextos de psicoterapia, conversaciones terapéuticas, trabajos grupales con equipos de trabajo, con comunidades, con grupos de personas, familias y parejas.
Contra el Monopolio: Una Ética de la Proliferación
Hemos visto, a lo largo de estos años, la proliferación de múltiples centros de terapia narrativa a nivel latinoamericano. Muchos de ellos están conformados por personas que conocemos, que realizaron nuestros cursos o con quienes hemos sostenido conversaciones continuas. Conversaciones orientadas a desafiar los modelos de negocio de la competencia y las lógicas de monopolio, comprendiendo que mientras más personas hablen, formen, conversen y practiquen desde la narrativa, más personas se interesarán en estas ideas. Este ha sido siempre un propósito central de Pranas.
Que se diversifique. Que no haya un centro. Que no seamos el lugar.
Desde ahí, pese a que nuestro logo es un hermoso árbol de Isla Negra, nos hemos ido alejando de la metáfora arbórea entendida desde la idea de un centro, un tronco, un núcleo del que se desprenden ramas. En su lugar, hemos abrazado la metáfora rizomática, que reconoce múltiples núcleos y se organiza sin un centro definido.
Sabemos, por supuesto, que los árboles reales son mucho más complejos que esta metáfora: sus conexiones entre sí, desde las raíces, las ramas, el oxígeno, el polen y muchos otros procesos, son infinitamente más ricas, complejas y maravillosas.
La historia, por supuesto, es mucho más larga, enredada y compleja. También es más hermosa y bella, con momentos difíciles y desafiantes. Habrá otros espacios para contarla con mayor detalle.
Bienvenidas y bienvenidos a Pranas Chile
